La implicación de ESOC en una nueva misión comienza normalmente con el análisis de las órbitas o de las trayectorias posibles y con el cálculo y selección de la posible ventana de lanzamiento para cerciorarse de que se cumplen las condiciones necesarias para las capacidades de la nave espacial. La selección de la órbita operacional es una tarea compleja con muchos factores: los objetivos científicos de la misión, el vehículo de lanzamiento, la nave espacial y las estaciones de tierra. Una vez que se haya seleccionado la órbita final, las estaciones de tierra, utilizadas para las comunicaciones con el satélite, se eligen según la fase de la misión que tienen que cubrir.
La variedad de órbitas y sus condiciones requieren que ESOC dirija y mantenga una red global versátil de estaciones de tierra. Gracias a la misma, ESOC es capaz de controlar cualquier tipo de misión, desde las órbitas más próximas a la Tierra hasta las interplanetarias.


